Formación: Universidad

Apenas terminó el quinto año de media en el Colegio Nacional de Víctor Antonio Herrera en la provincia de Chota y graduándose con el Premio de Excelencia –galardón que se otorgaba a los alumnos con altas calificaciones–, César viaja a la ciudad de Trujillo con el fin de empezar sus estudios universitarios.

Ingreso a la Facultad de Ingeniería Química

Era al año 1970, tenía solo 18 años, una mochila y recién había llegado de su natal Chota. “Me quedé en la casa de la familia Delgado –familia muy cercana de mis padres– en San Luis de Trujillo”, recuerda César. Aquí, él solo tenía una meta: su formación universitaria

En el mes de marzo, acompañado por su padre Héctor, César rinde el examen de admisión a la Universidad Nacional de Trujillo para estudiar Ingeniería Química. “Eran solo 800 vacantes y alrededor de 4500 postulantes”, dice. En aquella época, los resultados no eran inmediatos, sino que se tenía que esperar hasta el día siguiente para saber si se había ingresado o no. Grata fue la sorpresa al ver que el nombre de César Acuña Peralta aparecía en el puesto 106 de la lista.

Primeros ciclos

Es así como él empieza sus estudios en el rubro científico. “La carrera tenía la fama de ser muy exigente. Sus egresados eran muy solicitados”, comenta. Lo cierto es que el maestro hace al alumno y dentro de la plana docente, se encontraban catedráticos de la talla de Carlos Chirinos Villanueva, quien estuvo a cargo del curso de Química Inorgánica y en 1990 llegó a ser presidente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC).

César estuvo en la universidad con beca y el primer ciclo lo estudió en las instalaciones de la UNT de la calle Almagro, ubicado en la Plaza de Armas de la ciudad. Él recuerda con mucho afecto a sus profesores, pero en especial a uno.

Campos Marín enseñaba en la Escuela de Física. Él venía del pueblo de Conchán, ubicado a media hora de Tacabamba. “El profesor Marín era serio, una persona muy humilde. Un amigo de verdad”, recuerda César. Marín lo preparaba con mucho empeño, le exigía más que a los demás debido a la amistad que mantenía con su padre Héctor.

“El profesor le tenía mucha estima a mi papá. Siempre velaba por nuestro comportamiento y desarrollo como estudiantes”, dice. Marín no solo preparaba a César en la universidad. También preparaba a su hermano mayor Leopoldo quien postulaba a la carrera de medicina.

Experiencia en la universidad

Para poder costearse los gastos universitarios, César trabajó como vendedor de caña de azúcar. Él transitaba por las calles de Trujillo y obtenía sus productos de la hacienda azucarera Casa Grande. “Durante cinco años trabajé en la zona y llegué a establecer mi propia red de clientes”, cuenta.

César, quien ya tenía una habilidad para los números y siendo aún estudiante, el 15 de mayo de 1980, a los 28 años funda la Academia Preuniversitaria de Ingeniería, escuela en donde empezó a ejercer la docencia y preparaba a escolares para que ingresen a la universidad mediante un examen de admisión.

A pesar de que muchas veces César no pudo continuar sus estudios por falta de tiempo y la docencia ocupaba la mayor parte de su tiempo, el 6 de septiembre del año 1995 finalmente se titula como Ingeniero Químico. Para él, los estudios son pieza fundamental del progreso y fue por ello que hasta el día de hoy, César sigue formándose académicamente.