Formación: sus primeros años

Educación primaria

Hijo de Héctor Acuña Cabrera y Clementina Peralta Alvarado, César es el tercero de doce hermanos. La familia Acuña Peralta es de Ayaque, uno de los 60 caseríos alejados del distrito de Tacabamba. “Para asistir a la escuela tenía que levantarme antes de que el sol apareciera”, recuerda el ingeniero.

Cuando cumplió 5 años, César deja Ayaque junto a su familia para vivir en Tacabamba. En ese entonces había solo escuela de primaria, no había colegio secundario, pero poco después se creó el Colegio Nacional Mixto Tacabamba en donde él estudiaría.

La Escuela de Niños N°63 Salomón Díaz (hoy 10446) se ubicaba en la esquina de la plaza de armas de Tacabamba, donde ahora está la Municipalidad. El nombre del colegio primario rendía homenaje a un querido y reconocido profesor de la zona. “De esta etapa guardo con mucho cariño a mis amistades”, dice.

César Acuña empezó aquí su formación escolar, de 1960 a 1965. Él recuerda que solo eran 18 alumnos en su aula y que a pesar de que los maestros no contaban con un estudio profesional en docencia, su dedicación y empeño lo compensaba. “Nos lograron formar a cada uno con mucho esfuerzo”, recuerda.

César Acuña, foto de jovem

César Acuña, foto de jovem

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Educación secundaria

Apenas terminó la primaria, el colegio Agropecuario hizo un concurso de conocimientos a nivel de la provincia de Chota entre los mejores alumnos. El sobresaliente estudiaba becado en ese colegio. César fue el ganador de dicho concurso, pero prefirió terminar el colegio en Tacabamba para no separarse de su familia.

La secundaria la hizo entre los años 1966 y 1970 en el entonces Colegio Mixto de Tacabamba –luego pasaría a llamarse Colegio Nacional Víctor Antonio Herrera Delgado–. Él rápidamente se destacó por sus habilidades en los cursos de matemáticas como aritmética, geometría y álgebra.

Durante los años 60 y 70, el país vivía una gran crisis social. El terrorismo iba creciendo cada vez más y César lo llegó a ver muy de cerca. Los grupos rebeldes llegaron a tomar varias veces su plantel educativo. “El gobierno instaló la primera unidad de Policía de Investigaciones del Perú (PIP) en el distrito”, aclara.

En esta época de su vida estudiantil, él llega a percibir la injusticia social que existía y junto a un grupo de compañeros de carpeta deciden tomar el colegio secundario. “Habían profesores egresados de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) que nos transmitían ideas de comunismo en vez de enseñarnos cosas importantes”, cuenta César.

Así como estos momentos, también hay otros que merecen ser compartidos. Él recuerda mucho a sus profesores, en especial a los que le dejaron alguna enseñanza como Arquímides Herrera Alvarez, docente que en el año 1969 ingresó a dictar clases al colegio secundario de César. “Como alumno fue el mejor. Yo tenía dos secciones y él tenía las mejores notas”, comparte el profesor.

Así como Herrera, también está Víctor Tantaleán Carrasco quien le dictó los cursos de Historia y Literatura Peruana en los años 1969 y 1970, en el cuarto y quinto año de secundaria respectivamente. “Era un excelente alumno”, recuerda el docente.

Apenas terminó su educación escolar en la provincia de Chota y se graduó con el Premio de Excelencia –galardón que se otorgaba a los alumnos con altas calificaciones–, César viajó hasta la ciudad de Trujillo en donde empezaría su formación universitaria.