29 Ene 2018 -

Lo que la corrupción nos quita

Infografía. Corrupción en el Perú.

La corrupción le robó al país S/ 9,600 millones

La desconfianza hacia el funcionamiento de nuestras instituciones ha incrementado. Los peruanos desconfían hoy de los políticos, de la justicia y de las fuerzas del orden. La lacra de la corrupción ha agudizado la crisis política del último año, en el que hemos conocido que quienes han dirigido nuestro país se enriquecían con actividades ilegales e inmorales mientras la población era abandonada a su propia suerte.

La corrupción es uno de los ejemplos más repugnantes del abuso de poder, con consecuencias trágicas para los bienes y servicios del Estado. Todo lo robado por corrupción es menor bienestar para los ciudadanos, todos los recursos que se roban van en perjuicio de la prestación de servicios básicos donde son más necesarios. Es menos dinero para la construcción de hospitales, colegios y comisarías para los peruanos y peruanas, obstaculizando el desarrollo y retrasando el progreso del país.

Según una estimación de la Contraloría General de la República, lo robado por corrupción en el Perú estaría en torno a 9,600 millones de soles anuales. Si tenemos en cuenta que la construcción de un hospital de última generación asciende a un monto aproximado de 570 millones de soles, los peruanos podríamos contar actualmente con uno de ellos en la mayoría de regiones. Del mismo modo, disfrutaríamos de una red de nuevos colegios que sumaría 20,000 centros o 10,000 comisarías, tomando de referencia datos presupuestarios reales del Ministerio de Economía y Finanzas para este tipo de edificaciones.

Lo urgente: La lucha contra la corrupción

El mejor camino para recuperar la confianza en nuestro sistema y reparar el daño causado a los valores democráticos que son esenciales para la convivencia, es hacer las reformas necesarias para contar con instituciones que sean más exigentes con sus miembros y más transparentes en sus decisiones.

Es necesario incorporar reformas que reduzcan al mínimo la corrupción actualmente existentes e impulsar mecanismos de participación ciudadana en las decisiones públicas, fortaleciendo su capacidad de control y asegurando la rendición de cuentas. Queremos que el Perú cuente con herramientas efectivas de control sobre los servicios públicos y una Administración de Justicia que actúe con rapidez y de forma totalmente imparcial.

Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha contra la corrupción y trabajaremos para poner fin a esta vulneración de la democracia que conduce a los corruptos a anteponer su interés privado al interés general.